viernes 11 de julio de 2008

Julia

Una de las ventajas de vivir sola es que nunca desaparecen las cosas, se quedan estáticas donde una las deja como si supieran que si llegarán a moverse cambiarían por completo el panorama de el departamento y de paso mi humor.
Nunca me ha gustado que el tocador este en desorden, ¿para qué complicar más la vida, de por sí complicada, si todo puede estar en su respectivo cajón o rincón? Los barnices junto al aqua net, los cepillos y peines en el bote de leche nido adaptado para ello y los diferentes estuches de maquillaje junto al espejo de mano, así es como debe de ser y no de otra forma, no tiene caso arreglarse en un lugar sin arreglo.
Alfredo no debe tardar en pasar por mi, quedamos que a las 11.30 tocaría tres veces el claxon de su espantoso Volkswagen, juro por mi madre que en cuanto juntemos lo del enganche de la camioneta regalamos esa porquería, es fea, pasada de moda y de un espantoso tono amarillo claro con la salpicadera derecha oxidada. Detesto ese coche, no tiene nada de llamativo, ¿de que sirve que me pase la mañana entera frente al espejo si nadie me va a notar dentro de esa cafetera?, es como si me subiera y en seguida me volviera invisible, los cristales opacos del lado del copiloto no dejan ver mi colección de ropa que de a poco he adquirido y mucho menos el trabajo de Ángela, la estilista que conserva la raíz de mi cabello castaño claro cada martes que la voy a visitar. Si no es porque nos lleva de un lugar a otro y que gracias a ese cacharro no he vuelto a pisar el horroroso transporte público no me subiría, pero juro que pronto cambiará todo, cuando los envidiosos de mis vecinos digan "¿Ya viste a Julia en su Jeep?, se ve divina", es solo cuestión de aguantar un par de meses más para que me den el préstamo en el trabajo y dar el enganche de una buena vez, todo será distinto.
¿Dónde estará Alfredo, cree que me puede hacer esperar?, no se que se crea ese infeliz bueno para nada, de seguro esta recuperándose de la borrachera de ayer, ¡como lo odio!...aunque, por otro lado, ¿estará bien, no le habrá pasado algo?, esta ciudad suele ser muy peligrosa...no, no, esta bien, seguro que sí, solo debe estar estancado en el periférico y ya viene para acá, además ¿que es esperar 20 o 25 minutos más a la persona que más amas en toda tu vida?
Estoy completamente enamorada de Alfredo, él fue quien me apoyo en todo momento y cuando mi vida parecía derrumbarse, fue él también quien me convenció de que debía ser feliz no importando lo que los demás pensarán, que no puedo depender de la opinión y sentir de los demás si no sería toda mi vida una frustrada infeliz. Me apoyo económicamente con lo de las operaciones y moralmente con mi familia, les hizo entender que el cuerpo es sólo el contenedor del alma y que si el alma no esta agusto con el cuerpo con el que nació sencillamente no alcanzará la luz a la que esta destinada en vida. Me enseñó que gracias a dios vivimos en una era en que la tecnología puede resolver esos mínimos problemas y que mayor ejemplo que el de las estrellas de televisión que cambiaban a cada rato de nariz, senos, mentón, etc. yo solo quería cambiar de sexo, moldear un cuerpo que no pedí al alma que me pertenece, quería dejar de ser el introvertido Julio González Alcántara, cansado de burlas, viviendo a escondidas de todos, quería ser diferente quería salir a la calle y disfrutar de quien soy yo realmente, disimular que no noto las miradas sobre mis cuerpo y senos nuevos, peinar y pintar mi cabello, vestir faldas que muestren mis nuevas piernas al mundo, las de Julia, las de la mujer que realmente soy, disfrutar hacer el amor con Alfredo y entregarle mi vida entrera, mi nueva vida de la que el es cómplice y de la que vio nacer esta felicidad infinita que vivimos día con día, de ser yo y dejar de ser nada.
La felicidad depende solamente en distinguir que es lo que no queremos ser y tomar todo lo que si queremos, para ser libre no se necesita nada, simplemente tener ganas de no ser carne de cañón. Alfredo al fin ha llegado, necesito decirle cuanto lo amo.